La sensación de sentirte como una gota dentro de la inmensidad del océano, como algo frágil frente a la contundencia de la madre Naturaleza, en primer lugar te hace dudar entre la opción de salir corriendo de allí o dejarse atrapar por su magia y plasmarlo con la cámara. Siempre la opción b es la correcta.
En segundo lugar, te das cuenta qué de equivocamos estamos cuando pensamos poseer el control de nuestra vida, idea que una sóla ola puede hacer cambiar.
En segundo lugar, te das cuenta qué de equivocamos estamos cuando pensamos poseer el control de nuestra vida, idea que una sóla ola puede hacer cambiar.
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